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Sexualidad

Qué es la sexualidad según la OMS: definición, diferencia con sexo y salud sexual, sus dimensiones, derechos sexuales y claves de una sexualidad sana.

✓ Revisado por el equipo editorial · Actualizado

La sexualidad es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un aspecto central del ser humano a lo largo de toda la vida. No se reduce al acto sexual ni a los genitales: abarca cómo cada persona se percibe, se relaciona, siente placer, expresa afecto y construye sus vínculos, desde la infancia hasta la vejez.

La definición de la OMS

La OMS propone una definición de trabajo, fruto de una consulta técnica de 2002 y publicada en 2006, que sigue siendo la referencia internacional. Según ella, la sexualidad abarca:

  • el sexo, las identidades y los roles de género y la orientación sexual;
  • el erotismo, el placer y la intimidad;
  • la reproducción.

Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones. La OMS añade un matiz importante: aunque la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas se viven o se expresan siempre. Alguien puede sentir deseo sin buscar la reproducción, o vivir la intimidad sin actividad genital. Y está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, legales, históricos, religiosos y espirituales.

Idea clave: la sexualidad no es lo mismo que el «sexo» ni que la genitalidad. Es una experiencia amplia que implica a la persona entera durante toda su vida.

Sexualidad, sexo y salud sexual

En el lenguaje cotidiano, «sexo» sirve para nombrar tanto las características biológicas como la actividad sexual. Esa ambigüedad reduce un concepto muy rico a una sola parte. Conviene distinguir:

  • Sexo: las características biológicas (cromosomas, gónadas, hormonas, anatomía). Se explica en detalle en la ficha de sexo biológico.
  • Sexualidad: el concepto amplio descrito arriba, que incluye también la identidad de género, la orientación sexual, la afectividad y los vínculos.
  • Salud sexual: para la OMS, un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad, no solo la ausencia de enfermedad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso y la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.

Esta distinción tiene consecuencias prácticas: permite hablar de sexualidad en la niñez en clave educativa (el cuerpo, la intimidad, los afectos), reconocer la vida afectiva y sexual de las personas mayores o con discapacidad y valorar expresiones como la ternura o la búsqueda de intimidad.

Las dimensiones de la sexualidad

Para estudiarla, suele describirse a partir de varias dimensiones que se entrelazan:

  • Biológica: anatomía, hormonas, desarrollo corporal, respuesta sexual y capacidad reproductiva.
  • Psicológica y afectiva: emociones, autoestima, deseos, fantasías, identidad y la manera de vivir el propio cuerpo. El deseo, por ejemplo, no siempre aparece de golpe: puede surgir como respuesta a la intimidad, como explica el artículo sobre deseo espontáneo y responsivo.
  • Social y cultural: normas, creencias, roles de género y mensajes de la familia, la escuela, los medios e internet.
  • Ética y relacional: valores, respeto, responsabilidad y consentimiento en las decisiones que afectan a una misma persona y a las demás.

Estas dimensiones no funcionan por separado, y cambian a lo largo de la biografía. Por eso hablamos de una realidad integral y dinámica.

Una sexualidad que cambia con la vida

La sexualidad acompaña todas las etapas. En la infancia se expresa como curiosidad por el cuerpo y necesidad de afecto y seguridad; en la adolescencia, con los cambios de la pubertad y las primeras relaciones; en la edad adulta, con proyectos, pareja o no, y a veces reproducción; y en la madurez, con cambios corporales que no significan su final. Lo que se considera deseable, permitido o privado también varía entre culturas y épocas. Reconocerlo ayuda a evitar juicios rígidos.

Sexualidad y derechos

La OMS afirma que, para alcanzar y mantener la salud sexual, hay que respetar, proteger y garantizar los derechos sexuales de todas las personas. La Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) proclamó su Declaración de los Derechos Sexuales en 1997, en el Congreso Mundial de Sexología de Valencia, y la revisó en 2014. La versión actual recoge 16 derechos, entre ellos la igualdad y la no discriminación, la autonomía y la integridad corporal, la privacidad y el acceso a la información y a la educación. Lo desarrolla la ficha de educación sexual y derechos sexuales.

Por qué importa la educación sexual

Las Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad de la UNESCO (edición revisada de 2018, elaborada con ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres y la OMS) concluyen que la educación sexual integral no aumenta la actividad sexual, las conductas de riesgo ni las tasas de ITS y VIH, y que ayuda a actuar de forma más responsable. La misma fuente señala que solo un 34 % de la juventud mundial tiene conocimientos precisos sobre la prevención del VIH. Más información en la ficha de educación sexual integral.

Cuándo hablamos de una sexualidad sana

Una sexualidad sana no depende de cuánta actividad sexual se tenga, ni siquiera de tenerla. Se apoya en cuatro pilares:

  • Información: conocimientos veraces sobre el cuerpo, las emociones y los vínculos.
  • Respeto: hacia una misma persona y hacia las demás, sin coacción ni discriminación.
  • Consentimiento: acuerdos libres, informados y reversibles.
  • Responsabilidad: cuidado de la salud, prevención y atención al bienestar compartido.

Si algo de tu vida sexual te genera malestar persistente, dolor, dudas sobre tu identidad u orientación, o te sientes presionado o presionada, puedes consultarlo en tu centro de salud o con profesionales de la sexología o la psicología.

Idea clave: vivir la sexualidad con información, respeto, consentimiento y responsabilidad es la base del bienestar sexual, en cualquier etapa de la vida.

Fuentes

  1. OMS. Sexual health – Health topic (definiciones de trabajo de sexualidad y salud sexual, 2006). www.who.int
  2. World Association for Sexual Health (WAS). Declaration of Sexual Rights (revisada 2014). www.worldsexualhealth.net
  3. UNESCO. UN urges comprehensive approach to sexuality education (Orientaciones técnicas internacionales, ed. revisada). 2018. www.unesco.org

Contenido educativo: no sustituye la consulta con un profesional sanitario.

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